Un 15% de los niños en edad escolar presenta alguna discapacidad para el aprendizaje; uno de estos problemas es la discapacidad para leer, también denominada dislexia. En este trastorno, los logros en la lectura están sustancialmente por debajo de lo que sería predecible para personas de la misma edad, inteligencia y nivel educativo. En la función de la lectura participan muchas áreas del cerebro. Las anomalías en el procesamiento en estas áreas se asocian a dislexia. Parece ser que las personas con esta discapacidad tienen dificultad para procesar los componentes del lenguaje basados en el sonido. Les resulta difícil asociar los símbolos (caso de las letras) con los sonidos que les corresponden. La dislexia no afecta a la capacidad de razonamiento. Con frecuencia, los disléxicos son personas creativas en el aprendizaje para compensar su discapacidad. Las dificultades para leer también pueden originarse a partir de problemas de visión, disminución de la capacidad para oír, problemas emocionales o trastornos conductuales. Estos últimos, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, también pueden coexistir con discapacidades para el aprendizaje. En el número de JAMA correspondiente al 28 de abril de 2004 se incluye un artículo que demuestra que las dificultades para la lectura son más frecuentes en niños que en niñas.
Sólo profesionales con experiencia deben llevar a cabo los exámenes en busca de dislexia. La escuela, la comunidad o un programa universitario pueden disponer de estos especialistas. Los exámenes formales para valorar la dislexia incluyen una valoración de las capacidades intelectuales(razonamiento), procesamiento de la información y habilidades académicas. Los niños también pueden someterse a una valoración de sus capacidades sensoriales mediante exámenes de la audición o la visión.
PRUEBAS PARA DIAGNOSTICAR LAS DIFICULTADES DE LECTURA
La identificación precoz de estas discapacidades puede ayudar a los niños a obtener un rendimiento satisfactorio en los entornos de aprendizaje. Algunas estrategias que pueden ser de ayuda para personas con dislexia incluyen:
• Estrategias de aprendizaje con instrucciones grabadas (cintas y textos grabados), instrucciones asistidas por ordenador, aprendizaje estructurado incluyendo repeticiones e instrucciones en pequeñas unidades, tarjetas de ayuda pedagógica y una posición óptima del niño en la clase.
• Identificación, evaluación y tratamiento de los problemas conductuales o psiquiátricos que puedan coexistir con las discapacidades de aprendizaje.
• Medidas de valoración alternativas (utilizando exámenes diferentes de los escritos tradicionales).
• Ayuda con los problemas emocionales (como la autoestima) que pueden acompañar a las discapacidades para el aprendizaje.
• Si es necesario, educación especial, a pesar de que algunos expertos recomiendan que los niños con dislexia asistan a la escuela ordinaria.
• Un sistema de apoyo sólido para el niño y su familia, incluida posiblemente una referencia a los recursos apropiados de la comunidad.
Escribe un comentario